Utilitarismo y deontologismo

By Moris Polanco

Resumen de Rodríguez Duplá, L. (2001). Ética. Madrid: Biblioteca de autores cristianos.

1. Naturaleza, origen y ventajas del utilitarismo

"La mayor felicidad para el mayor número", la máxima del utilitarismo. Bentham, Mill y una tradición subsiguiete.

En el curso de su deliberación, el agente moral ha de sopesar imparcialmente el efecto de su posibles acciones sobre la felicidad de todos los afectados y resolverse por la que se traduzca en el mayor saldo de felicidad colectiva.
No hay acepción de personas: "everybody to count for one, and nobody for more than one".

Este modelo de deliberación es típicamente consecuencialista, pues el utilitarismo estima la corrección de las acciones atendiendo a la bondad de las consecuencias totales.

[¿Significa esto que el fin justifica los medios?]

Caifás era utilitarista: "Es bueno que muera un hombre [Cristo] para que no perezca todo un pueblo".

2. Variantes del utilitarismo

1) ¿En qué consiste exactamente el fin que el principio de utilidad intenta fomentar? Tres etapas:

a) Utilitarismo clásico (Bentham, Mill y Sidgwick): todos ellos entendían que el fin es la mayor felicidad, y esta la entendían en clave hedonista: la felicidad consiste en el placer y en la ausencia de dolor. Lo que el principio supremo de la moralidad ordena, por tanto, es maximizar el placer y minimizar el dolor de los afectados por nuestras acciones. Se trata de hacer un cálculo (el cálculo hedonista).

¿De acuerdo con qué criterios se ha de efectuar este cálculo? Bentham: criterios puramente cuantitativos: intensidad, duración, certeza, proximidad, fecundidad, pureza y extensión. Mill: hay diferencias cualitativas ("más vale ser un Sócrates insatisfecho que un cerdo satisfecho"). Sidgwick: las diferencias cualitativas se resuelven en diferencias cuantitativas.

b) G. E. More, Principia Ethica (1903). Utilitarismo ideal. El placer no es la única experiencia valiosa. También son valiosos el conocimiento, la experiencia estética o el afecto entre las personas, con independencia de que resulten placenteras o no. El placer no es el único ingrediente de la felicidad.

Pero Moore también sostuvo que la conducta moral no se reduce a la promoción de la felicidad humana. Si estuviera en nuestras manos hacer más bello el mundo, sería nuestro deber hacerlo, aun cuando supiéramos que ningún ser humano habría de disfrutar de esa belleza.

c) Utilitarismo de preferencia. Los seguidores de Moore rechazaron sus conclusiones, porque hacía alusión a propiedades no-naturales, que, según Moore, eran intuitivamente buenas (el conocimiento, la belleza...). El utilitarismo de preferencia sostiene que el bien que la acción moral debe fomentar es definido, no en función de una presunta "naturaleza" común a todos los seres humanos, sino en términos de las preferencias individuales de las personas afectadas.

2) ¿El modelo consecuencialista se ha de aplicar a las acciones singulares o a las normas?

a) El utilitarismo de actos sostiene que solo calculando las consecuencias totales de cada acción concreta podemos llegar a saber si la acción es correcta.

b) El utilitarismo de reglas sostiene que la acción correcta es la que cumple con una norma cuya observancia generalizada produce mejores consecuencias que la observancia generalizada de cualquier otra norma aplicable al caso. Inconsecuencia: si el incumplimiento de una norma que prohíbe mentir tiene en un caso concreto las mejores consecuencias, ¿cómo puede un utilitarista sostener que a pesar de todo la norma ha de ser cumplida?

3) ¿La acción correcta es la que produce la mayor suma de felicidad, o el mejor promedio de felicidad? Más personas, mayor producto interno bruto, pero ¿mayor satisfacción de los habitantes?

4) ¿Quiénes son los beneficiarios de la conducta correcta? ¿Debería dejarme contar un dedo sin con ello salvo de la vida de mil chinos? ¿Están también incluidos los animales entre los beneficiarios? También ellos experimentan placer y dolor...

5) ¿Hedonismo ético o psicológico? El hedonismo psicológico establece que el móvil de la conducta humana es siempre el placer del propio sujeto que obra? El hedonismo ético sostiene que debo actuar buscando el placer del mayor número.

3. El deontologismo (deon-ontos: lo debido)

Sostiene que la utilidad es solo uno de los principios que ha de ser tenido en cuenta por la deliberación moral. Ejemplo: normas morales incorporadas al saber espontáneo. Yo no debo hacer todo por utilidad, sino también por... cumplir lo prometido, por honrar a los padres, por respeto a la ley, por ejemplo.

El deontologismo, sin negar que se hayan de tener en cuenta las consecuencias, sostiene que la deliberación moral también ha de tener en cuenta la naturaleza intrínseca de la acción. No es lo mismo alcanzar un buen resultado mediante un engaño o fraude que alcanzar ese mismo resultado sin recurrir a ellos.

Entre las posiciones deontologistas, dos son las más conocidas: la de Kant, y la de David Ross. (Veremos a Kant más adelante).

David Ross: las creencias morales del hombre corriente no son meras opiniones, sino genuino conocimiento. Es válida la norma que ordena cumplir lo prometido. También es válida la que ordena hacer lo que tenga las mejores consecuencias globales. Pero el deber de cumplir lo prometido no es derivable de hacer lo que tenga las mejores consecuencias.

La deliberación se da entre deberes: si puedo evitar una tragedia al precio de revelar un secreto poco trascendente que me ha sido confiado, me deber es revelar el secreto.

Deberes prima facie y deberes reales. Los deberes reales son los que efectivamente tengo: si puedo evitar una tragedia revelando un secreto, mi deber real es hacerlo. El deber prima facie es la tendencia que tiene una acción a ser mi deber real por el hecho de ser una acción de cierto tipo. Así, la acción de revelar un secreto para evitar consecuencias trágicas es, en tanto que revelación de un secreto, prima facie incorrecta, pero en tanto que evitación de consecuencias indeseadas, prima facie correcta. Lo que hay es una distinta urgencia de deberes prima facie.

Ross sostiene que todos los deberes prima facie son en principio anulables por otros deberes prima facie más urgentes. Kant pensaba que algunas normas morales expresan deberes tan imperiosos que no admiten excepción alguna.